
El Galacho de Juslibol, antiguo meandro abandonado del Río Ebro, es el último galacho creado por el Ebro en el año 1961.
A principios del año de 1961 se produjo la mayor inundación del siglo XX. El 2 de Enero de 1961 a las 17 horas el Ebro llevaba 4130 m3/seg. Se inundó el 90% de la huerta en casi todos los municipios próximos a Zaragoza, y el cauce alcanzó 2,5 Km. de ancho en algunos puntos. Dicen que el agua se podía tocar con la mano desde el Puente de Hierro. Las aguas no volvieron ya a su antiguo cauce: se había formado el Galacho de Juslibol.
En la década de los años 1970 surgió la demanda de áridos para la construcción y estos se extrajeron de las graveras que el río había depositado en el meandro abandonado. Los pozos de extracción se hicieron tan grandes que se llegó hasta el nivel de agua subterránea, dando lugar a unos lagos que con el tiempo y con intervenciones de mejora han ido adquiriendo un aspecto natural.
Actualmente continúa su proceso de colmatación en el que las aguas libres están siendo sustituidas por carrizos y vegetación menor que irá siendo posteriormente sustituida por el bosque de ribera.
Es un espacio natural que permite huir rápidamente del bullicio urbano y sumergirse en un universo mágico y sorprendente a las puertas mismas de Zaragoza. Mediante un paseo de no más de siete kilómetros, es posible recorrer ambientes muy diferentes, de alto valor ecológico, paisajístico, cultural, histórico y didáctico.
La visita se puede iniciar nte de la iglesia, parada final de la línea 43 del autobús urbano. Juslibol es un núcleo alargado, con una calle principal que se torna camino en las afueras y que conduce al galacho, bordeando el escarpe de yesos y dominando la huerta, junto a la acequia. El curso sinuoso del Río Ebro se localiza con facilidad en el paisaje llano gracias a los árboles de sus riberas y también se pueden observar diversos cultivos, frutales, hortalizas, maíz y alfalfa. La roca del escarpe es yeso y en este primer tramo de camino, aparecen antiguas fábricas de yeso, hornos y canteras. El escarpe, alto, vertical y agrietado es habitado por diversas aves rupícolas tales como el cernícalo vulgar, la grajilla, el gorrión chillón, el mochuelo o la collalba negra.
Una vez recorrido el primer kilómetro, el camino baja hacia las huertas y conduce al Centro de Interpretación, próximo al galacho. No se tarda más de media hora desde Juslibol. En el Centro, el visitante puede documentar su estancia, recibir información y dirigirse a distintos lugares.
Para empezar, se puede ver la laguna artificial y sus observatorios para aves (fochas, garzas, ánades). A continuación, es muy recomendable la subida al escarpe, por las escaleras instaladas al efecto, porque desde arriba se consiguen unas vistas impresionantes del Galacho y de todos sus alrededores. Es como tener a los pies un plano real del lugar.
Existen dos observatorios, arriba de las escaleras y encima del galacho hacia el castillo de Miranda, este segundo con mesa de interpretación. Desde allí se puede comprender la formación y evolución del galacho. También existe una mesa de interpretación de la estepa, que es el paisaje de la parte superior del escarpe. Aquí, la estepa es un genuino ejemplo de las estepas del valle del Ebro, sobre suelo de yesos o paquetes de terrazas fluviales, con sus asociaciones vegetales características de tomillares, ontinares, romerales y espartales. El contraste entre la estepa y la parte baja de huertas, río y galacho, y la comparación entre ambas zonas constituye uno de los aspectos más didácticos de la visita.
Desde arriba, el visitante puede bajar de nuevo al Centro y acercarse al propio galacho. También puede proseguir camino por la parte alta y bajar por una escarpada senda que desemboca al pie del castillo de Miranda. La subida al castillo no es del todo fácil pero ofrece unas vistas inmejorables sobre el Galacho, el bosque de ribera (soto) y las huertas. Detrás del castillo, atalaya de Alfonso I el Batallador para conquistar Zaragoza, el grito de guerra de los cristianos, "Deus li vol" se convirtió en Juslibol, se encuentran los restos de un poblado ibero.
A pie de castillo y en la desembocadura del barranco se inicia una senda que bordea el soto, pasa por una compuerta y sube hasta la mota de separación con las huertas. El soto es un bosque caducifolio denso y enmarañado, con zarzas y lianas, en el que conviven chopos, álamos, olmos, sauces, fresnos y tamarices. Este hábitat forestal es ideal para mamíferos como el jabalí, el zorro o la gineta y para aves como el pájaro carpintero o el moscón. Se sigue por la mota hasta el desvío de la izquierda y el camino atraviesa una zona baja de bosque y de lagos. Estos lagos son antiguas graveras abandonadas que la vegetación se ha encargado de naturalizar. En invierno puede ocurrir que el conjunto galacho y lagos se inunde y, junto con el río, formen una única lámina de agua que lo cubre todo. Estas avenidas no son de larga duración pero todo el espacio queda inaccesible durante varios días. Este mismo camino conduce al galacho, que se atraviesa por una suerte de puente desde el cual se obtiene la vista más clásica del espacio: las aguas del galacho lamiendo la base del escarpe, un espejo en el que se funden las formas y los colores de la tierra, el cielo, el bosque y el agua. En el lado opuesto, la lámina de agua está casi completamente cubierta por vegetación acuática, carrizos y aneas, como consecuencia del rápido relleno del antiguo cauce. Desde el galacho se accede pronto al Centro de Interpretación y, desde allí, se puede volver a Juslibol. En su conjunto, este itinerario puede costar 3 o 4 horas.
El Centro de Visitantes del Galacho de Juslibol se ubica en un edificio de nueva construcción que aprovecha el bioclimatismo de su entorno (sol y viento). De esta forma se ahorra la energía necesaria para calentar o refrigerar y producir la electricidad para los diversos usos.
Este aprovechamiento se consigue a través de diversos elementos y técnicas constructivas:
En el centro se interpretan a través de distintos medios expositivos y audiovisuales las características del Galacho y su entorno:exposición permanente, que refleja los aspectos culturales y naturales del Galacho y su entorno; un audiovisual sobre el Galacho de una duración aproximada de 18 minutos y una maqueta en la que podemos observar la relación que se establece entre el río Ebro, el Galacho y las lagunas. Personal especializado atiende y acompaña a los visitantes al espacio natural para completar la visita.
Autobús urbano:
Tren turístico "El Carrizal":
Bicicleta: