
La Comarca de la Ribera Baja del Ebro tiene una superficie de 989,90 kilómetros cuadrados y cuenta con una población aproximada de 9.452 habitantes, distribuidos en 10 municipios. Su capital es Quinto.
La Ribera Baja del Ebro compone el territorio del río tras dejar atrás la Zaragoza y se extiende a ambos márgenes de su cauce.
El Ebro discurre tranquilo con fértiles riberas hasta Pina, pero a partir de aquí comienza a encajonarse y dificulta las labores agrícolas. Desde La Zaida y hasta Escatrón, el devenir del río se compone de retorcidos meandros que conforman un hermoso paisaje.
Arboles frondosos, llano cultivable, montes deforestados, verdes, rojizos, pardos, ocres y aires esteparios en un constante dar la bienvenida y despedir el bajar sosegado de las aguas.
La comarca ha sabido aprovechar sus materias primas y mantiene las labores de extracción de alabastro.
Limita al norte con los Monegros, al oeste con Zaragoza, al sur con el Campo de Belchite y el Bajo Martín y al este con el Bajo Aragón-Caspe.
Desde Zaragoza se puede acceder por la N-232 en dirección a Alcañiz hasta llegar a Quinto. También se puede acceder a través de la carretera N-II y la autopista A-2 y desviarse en el salida de Pina de Ebro.
En autobús, líneas regulares de
Agreda Automovil,
Therpasa y
Automóviles Zaragoza.
En Tren,
Renfe.
El clima de la comarca está marcado por la Depresión del Ebro, de áridas estepas y de influencia mediterránea. Las precipitaciones son muy escasas y no alcanzan apenas los 400 mm anuales. En cuanto a las temperaturas, destaca el intenso frío del invierno y el sofocante calor del verano, con grandes contrastes entre estaciones.
El ternasco a la brasa es una de las especialidades de la comarca, cocinado con sal, aceite y ajo y asado a fuego fuerte. Así se pueden tomar también los jarretes, otro delicioso plato de Aragón.
Otra receta tradicional es la cañada de pimientos y sardinas, elaborada con masa de pan, pimientos rojos y sardinas.
La Comarca de la Ribera Baja del Ebro tiene una superficie de 989,90 kilómetros cuadrados y cuenta con una población aproximada de 9.452 habitantes, distribuidos en 10 localidades:
El pasado árabe de [_Alborge_] queda patente, además de su nombre, en las ciclópeas ruinas de una noria situada junto a los molinos. Otra construcción peculiar es una nevera que permitía mantener la nieve recogida durante el invierno. La Iglesia de San Lorenzo edificio barroco de finales del siglo XVII y el Mirador de las Tres Aguas son también visitas obligadas en este municipio.
[_Alforque_] guarda las huellas de su pasado árabe en los restos de sus sistemas de riego y en las huellas de otros ingenios levantados por esos campesinos especializados, molinos de harina, almazaras, etc. Su castillo, el llamado fortín, es un edificio militar de la guerra carlista. La Iglesia de San Pedro Apóstol de factura gótica tardía, de finales del siglo XVI, con torre de estilo mudéjar.
[_CincoOlivas_] está situado en un meandro y rodeado por completo por la cerrada curva trazada por el curso del río, es casi una isla en medio del cauce majestuoso. Un viejo azud corta la corriente del río al pie de una fortín carlista. La Iglesia parroquial de Santiago, edificio de tapial y ladrillo, construida en el siglo XVII, la ermita de San José y el recientemente restaurado molino aceitero.
[_Escatron_] se asienta en la margen derecha del río Ebro, cerca de la desembocadura del río Martín, frente al Monasterio de Rueda. La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción es una construcción barroca del siglo XVII. Muy cercana al pueblo se encuentra la ermita de Santa Águeda del siglo XVII con su elegante torre, y la ermita de San Javier de Escatrón con dos torres gemelas. Las gigantescas chimeneas de la central térmica han pasado a formar parte definitivamente del paisaje de la hoya de Escatrón. El mirador del Tozal nos ofrece una bella panorámica.
[_Gelsa_] se levanta en la margen izquierda del río Ebro. En su casco urbano destacan las torres cuadrangulares de la Iglesia de San Pedro Apóstol, construcción barroca de finales del siglo XVII. Frente a la iglesia se levanta el monasterio de la Purísima Concepción y de la Santa Espina construcción que se levantó con piedras de la antigua colonia romana de Celsa. Interesantes también la ermita del Buen Suceso del siglo XVIII, el edificio del Ayuntamiento y la casa palacio de la familia Funes.
[_LaZaida_] conserva restos de una antigua fortaleza romana, La Torraza, y de necrópolis visigodas. La casa señorial de los Ximénez-Cerdán (siglo XVIII) y la Iglesia parroquial de San José (siglo XVII) son algunos de los atractivos arquitectónicos de este municipio. Sus encantos naturales ha de agradecérselos al río, que en La Zaida comienza a describir los trazados más cerrados de su curso.
En el amplio núcleo urbano de [_PinaEbro_] llama la atención el Convento de San Salvador de los padres Franciscanos y la Torre de Santa María del siglo XVII, ambos ubicados en la gran plaza rectangular de la villa. Pasear por la orilla del río permite disfrutar de una de las rutas paisajísticas más hermosas. El Mirador y la ermita de San Gregorio, situados fuera del núcleo urbano, son otros dos tesoros del municipio.
[_QuintoEbroC_] está dominado desde un altozano por la iglesia dedicada a la Asunción, obra mudéjar construida en el siglo XIV. Sus calles, sinuosas, de origen morisco, están adornadas con arcos que dignifican el paso de los caminantes. Los tres Arcos de Quinto (San Roque, San Antón y San Miguel), de construcción humilde y poco pretenciosa, son testimonio de devociones populares.
[_Sastago_] se sitúa en la margen derecha del Ebro. La Iglesia del Pilar es una obra de estilo barroco del siglo XVII. Sobre un otero hallamos la torre del Tambor y el Fortín muy cerca del puente de hierro sobre el río. A seis kilómetros se encuentra la ermita de Montler, y en el cerro de la Rosa el Castillo de la Palma, cuyas murallas rodean la ermita del Pilar. Mención aparte merece el Monasterio de Rueda, una auténtica joya, rehabilitado y convertido en hospedería. El Mirador de los Meandros ofrece una impresionante panorámica de la zona. No podemos perdernos las Saladas y las Salinas.
[_VelillaEbro_] se encuentra junto a las ruinas de la Urbs Victrix Lepida, más tarde conocida como Celsa. Su pasado árabe ha dejado huellas en el trazado urbano, en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, edificio mudéjar de los siglos XVI-XVII, y en la existencia de molinos harineros, almazaras o norias. Interesante la ermita de San Nicolás de Bari de los siglos XVII y XVIII.