Distribuido en tres plantas, la sala baja recoge uno de los emblemas más representativos de Lituénigo, una balanza. Todos los Sanmigueles, los niños o los hijos de los descendientes del pueblo, son pesados en esa balanza. Es una seña de identidad todavía viva. El peso de todos los muchachos en trigo es donado y subastado. En la puja participa todo el pueblo. Es la balanza del pesaje de los niños el punto de partida de unas tradiciones y oficios, que se desglosan en las siguientes plantas.
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