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Las Estepas

Las Estepas

Las Estepas de Belchite aparecen como una extensa y colorida llanura situada a 400 metros sobre el nivel del mar, que en ocasiones despunta en cerros y cabezos desde cuyas alturas se observa un mosaico en el que se intercalan cultivos cerealísticos de secano, barbechos y ralas manchas de vegetación autóctona.

En toda el área esteparia, destacan los enclaves naturales de La Lomaza de Belchite y la Reserva Ornitológica del Planerón, en los que, además de poder tomar contacto con una fauna y una flora de carácter único en Europa, es posible descubrir las formas del relieve que ha ido moldeando pacientemente la acción erosiva del viento y de la lluvia.

El medio estepario de Belchite es fruto de una acción antrópica continuada a lo largo de los siglos. Antiquísimas deforestaciones y explotaciones ganaderas, unidas a las rigurosas condiciones climáticas que caracterizan a este enclave, fueron transformado el paisaje hasta conformar un frágil ecosistema en el que los usos humanos como el cultivo de cereal de invierno y de secano en régimen de barbecho de año y vez y la ganadería lanar extensiva constituyen una pieza clave en la riqueza ecológica de estos ecosistemas.

Flora y Fauna

Las estepas españolas conforman un rico ecosistema que además de ser único, es irrepetible en toda Europa Occidental. Pero también hace falta ser, para contemplar determinadas especies animales o vegetales, ciertamente observador y mínimamente experimentado. Para salvar su vida de las garras y picos de los depredadores, muchos seres vivos juegan al escondite, con lo que el mimetismo es una premisa básica en los plumajes de muchas de las aves que pueblan estos terrenos desarbolados. Por otro lado, en el caso de las plantas las adaptaciones para la supervivencia pasan por aptitudes como la paciencia sin florecer ni reproducirse a la espera de momentos o años abundantes en lluvias, el enanismo reduciendo la superficie evaporante o la adopción de un aspecto retorcido o tomentoso con el que favorecen el ahorro de la necesitada agua.

Un estudio de la Reserva Ornitológica del Planerón desvela la presencia de más de 150 especies vegetales, con seis tipos de comunidades de plantas diferentes y 14 asociaciones botánicas que corroboran la importancia de estos medios en el contexto, no sólo ibérico, sino europeo. Densos albardinares se asientan en los suelos limosos y profundos de las vales que no han sido invadidas por cultivos, sobreviviendo en ocasiones en pequeñas parcelas de terreno. En el mismo tipo de suelo, pero con concentraciones altas de nitratos, prosperan los sisallos o la olorosa ontina, cuyos brotes gustan de ser ramoneados por el ganado. Los suaves relieves de yesos son el medio que sustenta a especies propias como el asnallo, la albada o la jarilla, mientras que allí donde el substrato retiene altas concentraciones de sal tan sólo se localizan las carnosas salicornias, sosas, limonios o el endémico Microcnerum coralloides.

En los montes de Belchite tampoco falta el aroma intenso de los romeros y tomillos, o el color rojo intenso de las amapolas.

Pero si algo ha dado fama a Belchite es su rica y original fauna alada. La presencia de la rara alondra de Dupont atrae a ornitólogos venidos desde zonas lejanas. Pero aquí, en estas tierras áridas, también se citan los vuelos de la Cogujada Montesina, de las dos especies de terreras común y marismeña o de las collalbas, tanto la gris, la rubia o la negra. La rara Avutarda también hace acto de presencia esporádica en estas tierras.

Perfectamente adaptadas al medio semiárido de Belchite están también otras aves, como las gangas y las ortegas o churras. Ambas de alimentación granívora, precisan beber cada día, concentrándose en grandes grupos en bebederos balsas o charcas que se encuentran diseminados por la amplia geografía esteparia. Su plumaje posee una curiosa adaptación que les permite, durante el verano y la época de crianza, empaparse de agua y portar a lo largo de varios kilómetros las gotas líquidas hasta llegar al nido donde son ofrecidas a los polluelos que aguardan la llegada de la madre.

En definitiva, las zonas esteparias constituyen espacios de altísimo interés ambiental y son focos de una rica diversidad biológica. Las aves esteparias son las grandes protagonistas de estos territorios que todavía mantienen inalterados algunos retazos de una singular vegetación perfectamente adaptada a estas duras condiciones. Espartos, sisallos, ontinas y otras plantas de carácter salino se han salvado de la acción roturadora del hombre, componiendo el hábitat de alondras, gangas y alcaravanes. La Tierra de Belchite constituye una de las últimas y más genuinas porciones geográficas que conforman las estepas del valle del Ebro.

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    Imagen obtenida de Eduardo Viñuales bajo licencia de © Todos los derechos reservados
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  • Flora y Fauna de la Estepa
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