
El monte de Sora es la zona de estepa semi desértica de Ejea de los Caballeros, además de coto de caza y un entorno especialmente apto para la bicicleta de montaña y los vehículos todo terreno.
Paisajes desérticos e inhóspitos, pero impresionantes, las estepas del Valle del Ebro se cubren de una vegetación escasa, de porte herbáceo o arbustivo bajo, que deja al desnudo grandes porciones de suelo. Entre las plantas más significativas, figuran algunas aromáticas como el tomillo, el romero y la ontina; el esparto, con sus características raíces que se sujetan al suelo; arbustos leñosos como las jarillas y el sisallo; el lino, de llamativas flores blancas, y la aliaga.
En el capítulo de fauna, existen numerosas especies asociadas a la estepa. Palomas del desierto como la ortega y la ganga; andadores de fuertes patas como el sisón, la avutarda y el alcaraván; reptiles como el lagarto ocelado o lagarto de joya, por sus vistosos colores, la culebra de escalera, el eslizón ibérico, y mamíferos como la liebre, la comadreja y el topillo.
En las partes bajas de los montes de Sora podemos observar un fenómeno muy particular: los saladares. Su ubicación es característica: cubetas u hondonadas poco profundas, carentes de drenaje natural. Si bien caracen de interés productivo, los saladares son enclaves de gran valor ecológico por la rareza de algunas de las plantas y aves esteparias que allí residen, como la alondra de Dupont o la terrera marismeña. Tampoco, resulta extraño ver grullas o cigüeñas.