
Si algo caracteriza a los montes de Farasdués y La Marcuera de Ejea de los Caballeros, es su riqueza animal (alondra de Dupont, sisón, jabalí, ortega, ganga y alcaraván) y vegetal (sisallo, esparto, rosa, romero), así como las prestaciones que ofrecen: en primer lugar, la caza (coto), al que se unen el senderismo, la bicicleta de montaña y la fotografía ecológica.
En total abarcan una superficie de 2.000 hectáreas que representan otra de las zonas de importancia ecológica de Ejea.
En Farasdués, el suelo cubierto de gayuba y el boj, tan el pasado esplendor forestal y su proximidad al Prepirineo de las Cinco Villas. Existen plantas aromáticas, y la presencia de algunas encinas atestigua que nos encontramos ya en zona fronteriza con el bosque mediterráneo (encinar o carrascal).
La zona, en concreto la Sierra de la Marcuera, guarda un fenómeno espectacular de erosión a modo de piping, consistente en la disolución por las aguas de escorrentía de capas inferiores de suelos jóvenes, formando galerías subterráneas y chimeneas, que a su vez provocan hundimientos. Destaca el barranco de Sanchorti.