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Ermita Virgen de la Fuente en Muel

Ermita Virgen de la Fuente en Muel

Cuenta la tradición que, junto al dique romano, los musulmanes construyeron una mezquita, edificio religioso que fue sustituido en el medievo por la ermita de Nuestra Señora de la Fuente de Muel que se levantó sobre el mismo dique romano y en la que se venera desde finales del siglo XVIII la imagen de la Virgen.

El exterior de la ermita es de mampostería, combinando piedra y ladrillo, y está presidido por la cúpula octogonal cuyas tejas, llamadas de lágrima, son de la típica cerámica popular de Muel.

Las torres que enmarcan su fachada principal encierran las campanas y en el lateral, abierta al antiguo camino del Río Huerva, se puede contemplar la primitiva puerta.

El interior es clasicista y la ermita tiene dos partes diferenciadas y separadas por una reja construida en 1980: la nave y la capilla.

La nave de la iglesia con bóveda de medio cañón está decorada con altares que se dedican a diferentes advocaciones: San Antonio, San Pascual Bailón, San Francisco de Asís, la Virgen del Pilar y hacía la parte izquierda la Virgen del Carmen.

El suelo de esta ermita fue primero de cerámica, posteriormente de cemento y en la restauración de 1997 se colocó mármol combinado con la recuperación del primitivo pavimento en algunas zonas.

La capilla es la parte principal de la ermita y parece responder a la construcción de 1770, realizada en acción de gracias porque la presión del agua no reventó la ermita aunque entró en ella por la primitiva puerta situada en el muro de la Epístola y que hoy se encuentra tapiada.

En el altar principal está la talla en madera de Nuestra Señora de la Fuente que se puede datar a finales del siglo XIII o principios del siglo XIV y que ha sido una imagen muy venerada.

Antiguamente la Virgen se encontraba en un camarín abierto sobre el muro y rodeado de pinturas que simulaban un retablo, retablo que se imitó al construir el actual y en el que se colocó la talla de la Virgen rodeada de espejos para darle mayor luminosidad y dignificar el espacio en el que está la imagen. Decorando la capilla o cabecera de la ermita se colocó en el tercer cuarto del siglo XVII el arrimadero de azulejería de Muel.

Sobre el crucero, que está inmediato a la cabecera poco profunda del templo, se levanta una cúpula de no grandes dimensiones. Sus pechinas están decoradas con pinturas de Goya que representan a los cuatro Santos Padres de la Iglesia Occidental. Estas cuatro pinturas murales Goya las ejecutó al óleo, posiblemente en 1770, con 23 años, justo cuando se estaba terminando la obra de reedificación de la ermita. La técnica al óleo le permitía trabajar con mayor rapidez, y volvería a hacerlo en algunas obras murales posteriores, entre ellas las pinturas de la iglesia de la cartuja de Aula Dei, próxima a Zaragoza.

Las figuras de los cuatro Padres de la Iglesia Occidental pintados por Goya derivan de mo de Francisco Bayeu, que Goya volvería a repetir hacia 1773 en otra serie para la iglesia parroquial de Remolinos (Zaragoza). Las figuras de los santos doctores llenan casi por completo cada una de las pechinas, desbordando incluso los marcos de estuco dorados con los extremos de sus ropajes. El fondo cromático de ellas es azulado oscuro y Goya utilizó efectos claro-oscuristas.

La pintura la aplicó con amplios brochazos y toques empastados, para destacar los bordados y motivos ornamentales de las vestiduras episcopales, en las que predominan los colores azulados, verdosos, ocres y rojos. No faltan algunos descuidos e incorrecciones, fruto de la rápida ejecución, pero quedan disimulados por la distante contemplación desde abajo. Tanto en el colorido como en las luces se nota el influjo de Corrado Giaquinto y de Bayeu, referentes estéticos de Goya en esos inicios pictóricos juveniles.

Mirando desde la nave, en la pechina de la izquierda está San Jerónimo; porta el báculo episcopal y le acompaña a la izquierda un angelito que lee en un libro abierto. En la pechina de la derecha está San Gregorio Magno, que porta el libro y la pluma, y la paloma del Espíritu Santo le inspira mientras escribe; un angelito a su derecha le soporta el báculo. Las otras dos pechinas hay que contemplarlas desde el presbiterio. En una está San Ambrosio, que lleva el báculo e inclina la cabeza en actitud de oír al angelito que porta el libro. En la otra Goya pintó a San Agustín, la mejor figura del conjunto; con los brazos abiertos dirige su mirada implorante hacia el cielo, y está acompañado por un angelito que a su izquierda porta el báculo episcopal.

En 1770, en acción de gracias a la Virgen, porque el agua de la inundación no había reventado la ermita, se construyó la capilla y ésta es la fecha que se admite como la edificación de la ermita.

Fue dañada por los franceses en 1810, fue restaurada en 1817. En 1879 se embaldosó y hacia 1900 se completó con la construcción de las torres de su fachada principal. En 1951 fue declarada Monumento Histórico Artístico, y en 1997 restaurada por el Gobierno de Aragón y el Ayuntamiento de Muel. Ha sido declarada Bien de Interés Cultural.

Principales referencias consultadas:  Páginas del Ayuntamiento y de la Comarca,  Zaragoza Turismo (DPZ)Red AragónGran Enciclopedia Aragonesa y  Wikipedia.

Datos de Contacto

Nombre
Ermita Virgen de la Fuente
Situación
Avenida Virgen de la Fuente, s/n
Localidad
Muel
Cronología
Siglo XIII
Grupo
Patrimonio Barroco

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