El Castillo de Sádaba, construido en piedra sillar en el siglo XIII con decoraciones claramente cistercienses, se alza sobre un pequeño cerro, a cuyos pies se localizaba la antigua villa, cercano a la frontera de la provincia de Navarra.
Carece de elementos defensivos como la torre del homenaje o la muralla y no existe foso ni tampoco barrera. Las saeteras y los vanos son escasos y no posee matacanes. Sus únicas defensas son el grosor de sus muros, con sus torres cuadradas rematadas en almenas, y los adarves.
El recinto amurallado es de planta rectangular, casí perfecta, de 38 x 30 metros de lados, y ocupa una superficie de más de 1.000 metros cuadrados.
Presenta en torno a su patio siete torres de plantas rectangulares y muy diferentes unas de otras, cuatro de ellas en las esquinas. La torre situada en la parte suroeste es un poco mayor que las restantes y es la que tiene la puerta de ingreso al recinto fortificado sin que por ello pueda considerarse como la del homenaje. Destacan la escasez de vanos y su remate en almenas rectangulares.
Presenta una puerta en recodo, fácilmente defendible. En el interior se aprecian los restos de las dos salas principales del castillo y el aljibe, de gran capacidad, con tres arcos apuntados que sostenían una bóveda que actualmente no se conserva. Se aprecian los restos de la bóveda de crucería que cubrían su capilla.
El castillo fue propiedad de la Orden de San Juan como lo constata la cruz que aparece en una puerta de la Capilla del patio.
Principales referencias consultadas: Páginas del Ayuntamiento y de la Comarca, Zaragoza Turismo (DPZ), Red Aragón, Gran Enciclopedia Aragonesa y Wikipedia.