
El yacimiento de los Bañales, uno de los conjuntos urbanos de la época imperial romana más completos, esta situado en el término municipal de Uncastillo, en la Val de Bañales, y toma su nombre de la ermita construida en el lugar ya que se desconoce su denominación original.
Hay muchos restos en toda la Val de Bañales, desde el Puy Foradado hasta Sádaba.
El poblado íbero Romano se asienta en el Pueyo a una altitud de 561 metros, con edificios públicos en parte tallados en la roca, dominando una acrópolis rodeada por casas abiertas a calles regulares; una de éstas sirve de acceso desde la zona monumental, partiendo de un arco de un solo vano que dibujó Labaña y ha desaparecido, con un templo, los baños, el foro y una larga serie de instalaciones hidráulicas que se prolongan hasta las villae donde habitaban, cómodamente, las oligarquías.
Se ha puesto al descubierto una zona residencial, con viviendas de grandes dimensiones y calles enlosadas, junto a espacios y construcciones de uso público. Del foro, principal centro político, religioso y administrativo de la ciudad, perviven dos columnas monumentales y el basamento de otras pertenecientes al pórtico que envolvía la plaza. Asociado a ésta se observan los cimientos de un templo, así como un muro del mismo y varias gradas, confeccionadas con bloques de piedras tallados.
Mejor conservado está el edificio de las termas, con una capacidad para más de 50 usuarios. En él se puede apreciar la infraestructura necesaria para calentar el agua y diversas estancias: un vestíbulo, un vestuario con pequeñas hornacinas a modo de taquillas, salas de baño para agua fría, templada o caliente, una habitación para masajes, una sauna y un pequeño gimnasio.
Las termas, como el resto de la ciudad, eran abastecidas de agua por un acueducto, que la hacía llegar desde un manantial de montaña. Se mantienen en pie 32 de sus pilares, que siguen un trazado curvo. Sobre ellos circulaba el agua por una conducción, quizás de madera, hasta unos canales excavados en el suelo rocoso que desembocaban en dos grandes cisternas.
En los alrededores de este importante asentamiento se levantaban villas, de recreo o dedicadas a labores agrícolas, y han sido halladas necrópolis con estelas y lápidas. En las cercanías se encuentra lo que queda del monumento funerario erigido por la familia de los Atilios, con cinco hornacinas sobre un pedestal, coronadas por frontón triangular y decoradas con guirnaldas, el [SadabaMausoleoAtilios_].
Principales referencias consultadas: Páginas del Ayuntamiento y de la Comarca, Zaragoza Turismo (DPZ), Red Aragón, Gran Enciclopedia Aragonesa y Wikipedia.