
El Castillo de Miranda se halla en el Barrio de Juslibol, en el término municipal de Zaragoza. Es el primer yacimiento aragonés datado por radiocarbono, con perduración entre comienzos del siglo V a.C. y finales o inicios de la era, en época de los julio-claudios. Su emplazamiento, a veinte metros de altura en picado sobre los meandros del Ebro inmediatamente antes de Zaragoza, permite vislumbrar una gran extensión de terreno hasta el Moncayo, río arriba.
Probablemente fue un establecimiento de gentes de la I Edad del Hierro, según muestran sus cerámicas pulidas, con perfiles característicos.
Sobre este primer poblado, cuyos restos son escasos, aparecen otras ocupaciones, de características francamente ibéricas, con cerámica a torno rápido y decorada con bandas marrones, alguna moneda de bronce con letrero ibérico ilegible, murallas de cuatro metros de espesor, en sillarejo, por los lugares accesibles y una ordenación urbanística moderna, que cubre la totalidad de sus 6.000 metros cuadrados de extensión. Probablemente es uno de los poblados que componían el complejo de la civitas Salluiensis, la antigua Salduie de los sedetanos.
A diferencia de lo sucedido con otros poblados del área, llega hasta tiempos, por lo menos, de Augusto, pues posee terra sigillata en alguna abundancia, ponderales según el sistema métrico romano y un edificio basilical, de corte clásico, con tres naves y ábside, de catorce metros de longitud en la parte más alta del poblado. El poblado, que pereció por abandono, bien pudo ser la frontera entre sedetanos y vascones de la Ribera.
En el Castillo de Juslibol establecio su campamento el Rey Alfonso I el Batallador para su asedio a Zaragoza, y despues Ramón Berenguer IV lo cedio a la Orden del Santo Sepulcro.
Principales referencias consultadas: Páginas del Ayuntamiento y de la Comarca, Zaragoza Turismo (DPZ), Red Aragón, Gran Enciclopedia Aragonesa y Wikipedia.