
La localidad de Ariza pertenece a la Comarca de Calatayud y está situada a 129 Km. de Zaragoza y 713 metros de altitud.
Su término tiene una superficie de 103.1 kilómetros cuadrados y cuenta con una población aproximada de 1286 habitantes, a los que se conoce con el gentilicio de arizano.
Comprende las entidades de población de Ariza.
Ariza es el último pueblo de la comarca y se sitúa en la margen izquierda del Río Jalón, haciendo las veces de puerta hacia Castilla.
Como plaza fronteriza tuvo un imponente Castillo árabe de grandes dimensiones y excepcional situación estratégica entre los reinos de Aragón y Castilla, del que solo se conservan algunos restos de su muralla.
La torre de la Iglesia de Santa María la Real sobresale por encima de las casas. El templo de estilo gótico aragonés se levantó en el siglo XVI y responde al estilo de planta de salón, donde las tres naves tienen la misma altura, están separadas por columnas y se cubren con bóvedas de crucería.
La Iglesia de San Pedro fue levantada en el siglo XVII, es de sobria fachada y presenta torre cuadrada de techumbre plana.
El Convento de San Francisco hizo de fuerte durante las guerras carlistas.
El Palacio de los Marqueses de Ariza, o de los Palafox, es una obra de la segunda mitad del siglo XVIII con fachada dividida en tres plantas, rematándose con un sencillo alero.
La Ermita Virgen del Amparo es un pequeño templo de una sola nave, al que se acude en procesión durante las fiestas mayores.
En las inmediaciones del casco urbano encontramos el puente sobre el río Jalón del siglo XV.
Desde Zaragoza por la Autovia de Aragón N-II (E-90) en dirección a Madrid.
En el territorio de Ariza se han hallado restos de ocupación del Neolítico, de la Edad de Bronce, de la Edad de Hierro I y restos de época ibérica, romana y visigoda. De época romana encontramos algunas ruinas de villas alto imperiales del siglo I, y la calzada romana oculta bajo los matorrales.
El topónimo procede del romano Hariza, que significa Poseída, y se corresponde con la arabización del término en latín.
En la época musulmana tenía una mezquita, y se conservan restos de la muralla de esa época, en la que tenía tres puertas de acceso. En el siglo XI constituía una de las villas más importantes del Jalón.
Fue conquistada a los musulmanes en el año 1172, por el rey Alfonso I el Batallador, al igual que la cercana población de Mont Real Aldea Faricie donde descansó el rey tras la conquista.
Durante la edad media viviría momentos de inestabilidad por el cambio constante de propiedad, pasando de manos aragonesas a manos castellanas en diferentes momentos, y convirtiéndose en el escenario habitual de las guerras fronterizas que enfrentaron a castellanos y aragoneses.
Ariza y su entorno acabó siendo vendido en el año 1381 por el rey Pedro IV de Aragón, a su alférez Guillén de Palafolls, constituyendo junto a varios pueblos el señorío de Ariza, otorgado en el siglo XIV a la familia Palafox.
Las alteraciones de Ariza, revuelta antiseñorial que arranca a finales del siglo XV, cuando el intento legal de los vasallos por liberarse de su condición, derivó en el uso de las armas contra Guillén de Palafox. La ejecución de los cabecillas radicalizó el conflicto, que se enconó a pesar de las sentencias y mediaciones de varios reyes como Fernando II, Carlos I o Felipe II. La continuada rebelión tuvo su momento culminante en 1561 cuando los vecinos de Monreal de Ariza mataron de un disparo a don Juan de Palafox, y la represión se abatió de nuevo sobre la comarca.
Felipe II ratificó en las Cortes de 1585 los privilegios señoriales en la figura de don Francisco Palafox y se estableció una paz social, tensa aunque duradera, casi un siglo después de las primeras alteraciones. En 1611 Felipe III otorgó a Francisco Palafox el título de marqués de Ariza.
La disolución de los señoríos por decreto de las Cortes de Cádiz de 1811 no puso fin al litigio, ostentando actualmente el duque del Infantado el título de marques de Ariza.
Cuadrilongo con cuatro palos de gules y un águila exployada de sable y un puente de dos arcos de plata mazonado de sable. Sobre el escudo se coloca una corona real abierta con aro de piedras preciosas y ocho florones de hojas de apio con perlas intercaladas.
Paño amarillo con cuatro franjas horizontales rojas, dos en el tercio superior y dos en el tercio inferior y en el centro un águila exployada negra, con ojos de plata, pico amarillo y lengua roja, la cual surge de un puente de dos arcos.