
La localidad de Calatorao pertenece a la Comarca de Valdejalón y está situada a 45 Km. de Zaragoza y 346 metros de altitud.
Su término tiene una superficie de 48.1 kilómetros cuadrados y cuenta con una población aproximada de 3094 habitantes, a los que se conoce con el gentilicio de calatorense.
Comprende las entidades de población de Calatorao.
Una estampa sorprendente de la localidad de Calatorao es el ábside de la Iglesia de San Bartolomé con los contrafuertes y la torre, y a su lado el Castillo Palacio de Doña Urraca, con su galería de arquillos y las almenas coronando el edificio. Ambas construcciones estaban comunicadas por un pasadizo, que junto con la Fuente de las Escaleras son uno de los pocos restos de origen árabe que se conservan.
La Antigua Mezquita Mudéjar es el edificio conocido como Hospital de Peregrinos, está situado en la calle Murillo y es actualmente la sede de la asociación cultural Barbacana.
En la Plaza de España encontramos los edificios de mayor interés de la villa. En la esquina de entrada a la plaza, encontramos un edificio neoclásico de piedra de Calatorao y ladrillo. Encontramos además un edificio renacentista mudéjar aragonés y otro edificio neoclásico con un pequeño frontón sobre su entrada con adornos rococós, en el número tres.
En su casco urbano podemos ver varios edificios renacentistas de ladrillo, como el antiguo Palacio de los Ucendas con su puerta de medio punto en ladrillo con pilares de piedra y en su remate con hileras de ladrillo.
Interesante también es la Capilla del Santo Cristo, construida en 1734, en el lugar donde dice la tradición apareció la imagen, en un cuarto de la casa de Francisco Gracia.
La piedra de Calatorao, procedente de las Canteras de Mármol Negro o piedra negra, es explotada desde antiguo. Las primeras obras conocidas se remontan a la época musulmana, pero pudieron haber sido explotadas ya durante la época en que los romanos ocuparon estas tierras.
Desde Zaragoza, por la Autovía A-II dirección Madrid, y tomar la carretera A-1304; o continuar hasta la salida de La Almunia y girar a la derecha por la A-122 en dirección Epila.
Las tribus celtas de los lusones primero, y los belos y los titos después, se instalaron en el valle del Jalón, en el poblado celtíbero de Nertóbriga, lugar situado entre Calatorao, Ricla y La Almunia, todavía sin localizar y cuyo emplazamiento se disputan los tres pueblos.
Al lado del poblado indígena celtíbero se asentaría, como era habitual en la época, una mansión romana con el mismo nombre, que sabemos se situaba en la vía romana que unía Caesaraugusta (Zaragoza) con Emérita (Mérida) cuyo trazado iba por el Río Jalón.
El topónimo de Calatorao procede de la palabra árabe Qalat Turab que significa castillo de tierra. Otros restos de la época musulmana son el castillo y la galería subterránea que comunicaba la calle Murillo y la calle de La Fuente, pasando por debajo del castillo; la fuente de las Escaleras y la fuente del Ojuelo; y sobre todo el trazado de las acequias que distribuyen el agua del río Jalón por los campos.
Alfonso I el Batallador reconquista Calatorao de manos de los árabes, y sus tierras pasan a ser propiedad de realengo, siendo encargado de gobernarlas Lope Garcés II de Estella. La población musulmana se organiza en aljamas y continúan explotando la tierra, hasta la expulsión de los moriscos en el año 1610.
El rey Pedro II dona la villa al Cabildo de Santa María la Mayor de Zaragoza en el año 1213, y se extienden los privilegios concedidos a Calatorao en beneficio del Cabildo del Pilar, básicamente la exención de pagar algunos tributos como hacen en 1294 y 1325. En esta villa de señorío eclesiástico, las funciones que correspondían a los delegados del rey, son desempeñadas por los priores del Pilar.
La jurisdicción criminal y civil correspondía a la Corona de Aragón, ejercida por sus oficiales de la villa de Ricla, hasta que Alfonso V de Aragón concede estas funciones en 1428 al caballero Jesús Martínez de Luna, derechos que su hermano Jaime vendió a Ferran de Lanuza, Justicia de Aragón.
La villa perteneció al Cabildo del Pilar durante seis siglos, hasta que la desamortización de Mendizábal terminó en 1836 con el patrimonio del Cabildo y sus posesiones pasaron a manos de particulares.
Partido en pal: en el primer cuartel una cruz latina de sable fileteada de oro sobre campo de gules sembrado de estrellas de plata; en el segundo cuartel sobre oro un castillo de gules; una bordura de plata con la leyenda fe y fortaleza en la parte superior, y en la inferior con letras de sable Calt.Orao.