
La localidad de Daroca pertenece a la Comarca del Campo de Daroca y está situada a 83 Km. de Zaragoza y 797 metros de altitud.
Su término tiene una superficie de 52 kilómetros cuadrados y cuenta con una población aproximada de 2300 habitantes, a los que se conoce con el gentilicio de darocense.
Comprende las entidades de población de Daroca.
Daroca se encuentra situada a orillas del Río Jiloca que riega su vega. Encajada entre dos montes, el de San Jorge y el de San Cristóbal.
La ciudad es un conjunto fortificado rodeado de una Muralla de 4 Km., construida entre los siglos XIII Y XVI y conservada prácticamente en su totalidad. Flanqueada por sus torreones defensivos el Castillo Mayor y dos fortificaciones más pequeñas San Cristobal y el Castillo de la Judería, el recinto amurallado está cerrado por dos monumentales puertas. la Puerta Alta y la Puerta Baja, situadas a ámbos extremos de la Calle Mayor,
En Daroca convivieron las tres culturas, cristiana, musulmana y judía, dejando una herencia espectacular, tanto en arquitectura podemos contemplar distintos estilos, gótico, mudéjar, barroco, en sus edificios, iglesias, urbanismo; como en pintura y orfebrería principalmente de estilo gótico, que podemos visitar en sus museos.
Paseando por sus calles, plazas, barrios de la morería y judería, sus iglesias y museos, estamos haciendo sin duda un recorrido por la historia.
Entre otros edificios civiles destaca la Casa Palacio de los Luna, del siglo XV, y el barrio de la judería, con un conjunto de edificios renacentistas y barrocos de los siglos XVI y XVII.
Entre los monumentos religiosos destacan la Colegiata Santa María de los Sagrados Corporales, la Iglesia de San Miguel, la Iglesia San Juan de la Cuesta y la Iglesia Santo Domingo de Silos. Además de la Ermita de Nazaret que se halla excavada en una roca.
Interesantes, el Ruejo, piedra de molino que salvo a Daroca de una inundación en el año 1575 y la La Mina, una de las obras hidráulicas más importantes de Europa del siglo XVI.
Los darocenses contribuyeron de modo decisivo a la conquista del reino musulmán de Valencia, en cuyo transcurso tuvo lugar el milagro de los Corporales. Daroca se engalana para rememorar este milagro y celebrar sus fiestas grandes del Corpus Christi.
De fácil acceso, por la carretera N-330 o por la A-23 desde Zaragoza o Teruel o por la N-234 desde Calatayud.
En el angosto barranco que hoy ocupa la calle Mayor de Daroca, hubo un poblado celtíbero llamado Darek.
Los romanos la llamaron Agiria y construyeron un castillo para defender la vía Laminium, que pasaba por el centro del poblado, comunicando Zaragoza con Valencia.
la ciudad de Daroca fue fundada en las postrimerías del siglo VIII por árabes del Yemen que aportaron a estas tierras la religión del Islam y la cultura del cultivo de regadío. Los musulmanes la llamaron Calat-Darawca en el año 862 y la poseyeron durante 400 años.
En el siglo IX se convirtió en una de las medinas más importantes de la Marca Superior de Al Andalús. Por su posición central y su ubicación en una encrucijada de caminos, fue sede de los gobernadores militares que se sucedieron en el linaje de los tuyibies, y cuna de una escuela coránica donde se formaron intelectuales de enorme prestigio.
Los musulmanes levantaron la nueva medina de Daroca al abrigo de una poderosa fortaleza, aprovechando una suave y soleada ladera, que aterrazaron adaptando el urbanismo al relieve existente y orientando las casas hacia el sur para un óptimo uso de los rayos del sol invernal.
Pero la fundación tuvo tanto éxito que a lo largo del siglo XI las casas llenaron toda la ladera y se desbordaron por el fondo del barranco.
Fue conquistada en el mes de junio de 1120 por el rey Alfonso I de Aragón, y dotada en 1142 de un fuero de repoblación que incluía un amplísimo territorio de casi diez mil kilómetros cuadrados y más de doscientas aldeas.
Creció con nuevos barrios y arrabales a lo largo del siglo XII gracias a las numerosas y variadas gentes que acudieron a Daroca desde Francia, Castilla, Aragón, Navarra y Cataluña a causa de las amplias libertades que se contenían en el fuero concedido por el príncipe Ramón Berenguer. Nadie fue en aquella Europa feudal tan libre como los darocenses.
Fue entonces cuando se construyó el barrio de la Franquería, articulado en torno a la calle Mayor, de más de seiscientos metros de longitud y ocho de anchura, que la convierten en una de las calles medievales más amplias y monumentales de Europa.
En la ciudad se ubicaron importantes talleres de pintores, escultores y orfebres, y sus capillas de música y sus músicos alcanzaron gran fama. Bartolomé Bermejo, probablemente el pintor hispano más genial del siglo XV, pintó y tuvo taller en esta ciudad.
Daroca fue fortaleza principal del Reino de Aragón, en el siglo XII haciendo de frontera ante el Islam, y a partir del siglo XIII haciendo de frontera frente a Castilla, y por ello se rodeó de un amplísimo cinturón de murallas de tapial, ladrillo y piedra de casi cuatro kilómetros de extensión, con tres castillos, más de cien torreones y varias puertas.
Dentro del recinto murado y en el arrabal exterior crecieron iglesias, monasterios y a partir del siglo XV palacios y casonas; hasta veinte iglesias, seis conventos y varias decenas de palacios y casas palaciegas llegó a contar Daroca.
Durante la Edad Media coexistieron en Daroca tres comunidades religiosas: la cristiana, mayoritaria y dominante, la musulmana, con una población de más de trescientos miembros que se reunían en torno a un barrio propio con su mezquita y sus servicios, y la judía, que llegó a ser la tercera aljama de Aragón en el siglo XIII.
La ciudad perdió a los judíos, expulsados en 1492, y a los moriscos expulsados en 1610.
A mediados del siglo XVI se construye la famosa Mina, gigantesco túnel de quinientos veinte metros de longitud, que fue horadado para que las aguas de las tormentas no atravesaran el centro de la ciudad.
Tras la muerte de Carlos II, Daroca se puso en contra de los intereses de Felipe V, por lo que fue ocupada y saqueada, quedando desde entonces sometida al futuro rey.
Durante la Guerra de la Independencia las tropas de Napoleón entraban en Daroca en Junio de 1808 destruyendo buena parte del convento de las dominicas.
En las Guerras Carlistas, a lo largo del siglo XIX, fue una plaza codiciada por estos, que ocuparon la ciudad en 1834, 1837 y 1872, pero Daroca permaneció fiel a la monarquía encarnada por Isabel II.
Aunque a fines del siglo XIX llegó el ferrocarril, poco a poco comenzó a perder el dinamismo de los siglos anteriores, pues no supo adaptar sus anquilosadas estructuras económicas a la nueva situación industrial que comenzaba a extenderse por Europa.
Daroca guarda el Misterio de los Sagrados Corporales, milagro ocurrido en Luchente (Valencia).
Tropas cristianas de Daroca, Teruel y Calatayud, se disponian a conquistar a los moros el Castillo de Chio, en Luchente, distante tres leguas de Játiva, era el día 23 de febrero de 1239.
El capellán don Mateo Martínez de Daroca, celebraba momentos antes misa en la que consagró seis formas destinadas a la comunión de los seis capitanes de aquellas tropas, cuando un ataque del enemigo obligó a suspender la misa, ocultando el capellán las formas envueltas en los corporales en un pedregal del monte.
Rechazado el ataqué se encontraron las seos hostias empapadas en sangre y pegadas a los Corporales.
Surgen las disputas entre los presentes por quién ha de ser el que lleve a su ciudad el paño con las hostias ensangrentadas. Se decide colocar a los Corporales sobre una mula y que a ésta se la deje andar y allí donde se pare queden depositadas las seis hostias, ya que ello sería voluntad de Dios, la mula fue a caer muerta en la puerta de la Iglesia de San Marcos, hoy convento de religiosas de Santa Ana, junto a la Puerta Baja.
El paño estuvo depositado en esta Iglesia durante algún tiempo, hasta que se trasladó a la Iglesia de Santa María, donde se conservan y distinguen perfectamente las seis hostias, mostrándose a la adoración de los fieles en peregrinaciones y con toda pompa y solemnidad para la festividad del Corpus Cristi.