
La localidad de Longares pertenece a la Comarca del Campo de Cariñena y está situada a 38 Km. de Zaragoza y 531 metros de altitud.
Su término tiene una superficie de 46 kilómetros cuadrados y cuenta con una población aproximada de 896 habitantes, a los que se conoce con el gentilicio de longarino.
Comprende las entidades de población de Longares.
La villa aragonesa se encuentra emplazada sobre una llanura procedente del vecino Sistema Ibérico, en plena ruta del vino, donde las viñas visten de verde la su llano suelo, de tonalidad ocre y rojiza.
La villa destaca por su noble historia y su rico patrimonio. La Iglesia Asunción de Nuestra Señora fue declarada Monumento Histórico-Artístico en 1967, el templo es tan grandioso y magnífico como una verdadera catedral, y las joyas que atesora, dignas de figurar en los mejores museos de arte religioso. La torre mudéjar adosada al templo, recientemente restaurada, es uno de los más bellos ejemplos de torre mudéjar de Aragón. Desde ella, se admiran magníficas vistas de la extensa llanura y las grandes extensiones de viñedos que rodean la villa.
La condición de lugar fortificado que tuvo Longares en el pasado, nos ha dejado huellas de su antigua muralla en tres de las cinco puertas de acceso la Villa que existieron.
Interesante también son la Fuente de los Machos del siglo XVI y la Posada de Santa Teresa, una de las casas más antiguas de la villa.
El Dance del Paloteo de Longares cuenta con una antigua tradición, ya que salió por primera vez para recibir las reliquias de los mártires San Vicente y San Gonzalo, traídas desde Roma hacia el año 1668.
El Mirador de Valhondo, punto de interés paisajístico a 641 metros de altitud en la Sierra de Valhondo, desde donde se contemplan magníficas vistas de las extensiones de viñedos. Se trata de un estratégico vértice geodésico de primer orden.
Más de 2000 hectáreas de su término municipal corresponden a extensiones de viñedos, cultivo principal del municipio que da lugar a un vino de excelente crianza.
En el centro de una zona de producción esencialmente vitivinícola, Longares aparece limitado por el sur con Cariñena, capital comarcal, y Tosos, de relieve más accidentado; por el este, Villanueva de Huerva; por el norte, Mezalocha y Muel, y finalmente por el oeste, Alfamén.
Situado al Suroeste de Zaragoza en la N-330 (Carretera Zaragoza-Valencia) a 38 km. de Zaragoza. Se encuentra a tan sólo 8 km. de Cariñena, capital de la Comarca.
En autobús, líneas regulares de
Agreda Automovil.
En Tren,
Renfe.
Poco explícita es la historia de Longares hasta después de la reconquista general de la llanura zaragozana, operada por Alfonso I el Batallador durante la segunda y tercera década del siglo XII.
La fundación de la localidad de Longares arranca del siglo IX antes de Cristo. La existencia preárabe de la villa se encuentra certificada pero la historia de la localidad comenzará, en realidad, con su reconquista a los musulmanes en el año 1127, fecha del privilegio de donación de Longares a favor del obispo de Zaragoza Don Pedro Librana, otorgado por el por Alfonso I el Batallador.
El señorío de Longares perteneció desde 1127 a los obispos de Zaragoza pero pocos años más tarde en 1154, el obispo don Pedro de Terrosas concedió el dominio útil de Longares a los prebostes de la Seo Zaragozana.
De entonces data la pintoresca vinculación de Longares con el Puente de Piedra de Zaragoza, pues el rey Alfonso II de Aragón confió a los prebostes las obras de reparación de aquél en 1188. Longares pasaba a ser feudatario del Puente de Piedra, hecho singular por ser el único puente de España que se permitió el lujo de contar con vasallos propios.
El dominio episcopal se fue desvaneciendo a medida que aumentaba la influencia del Concejo de Zaragoza. Ésta influencia perdura en el escudo de Longares, idéntico al de Zaragoza, con el león rampante. Los prebostes de La Seo retienen el dominio útil sobre Longares hasta 1305, fecha en que el Concejo Zaragozano otorga a la villa la Carta de Población.
Los longarinos estaban más que satisfechos con su peculiar señor, lo podemos deducir del privilegio alcanzado por la villa en 1357, mediante el cual Pedro IV el Ceremonioso otorgó a los vecinos de Longares la franqueza e inmunidad de impuestos.
No opinarían lo mismo cuando en 1429 la ciudad de Zaragoza les exigió una fuerte contribución para terminar las obras del puente, que entonces adquirió su estructura definitiva.
Así llegaremos hasta el año 1688, en que la villa quiere liberarse de su pétreo señor y convertirse en realenga, ya que sus relaciones con el Concejo zaragozano eran a la sazón muy tirantes. Finalmente, reinando Carlos II, se canceló esa servidumbre, agregándose la villa al patrimonio real.
A pesar de este hecho, Longares siguió dependiendo, hasta la extinción de los Señoríos, de la ciudad de Zaragoza, cuyo Concejo nombraba las justicias y demás oficios civiles que rigieron la villa hasta principios del siglo XIX.
El escudo de Longares se diferencia del de Zaragoza por una bordura de plata que lo rodea, sobre la cual, y en letras de sable, negro, aparece como leyenda su título de honor de Fiel Villa de Longarés. Este título fue concedido por Felipe V, como muestra de gratitud por la fidelidad que la villa mantuvo con el monarca durante la guerra de Sucesión.