
La localidad de Maella pertenece a la Comarca del Bajo Aragón-Caspe y está situada a 121 Km. de Zaragoza y 121 metros de altitud.
Su término tiene una superficie de 174.9 kilómetros cuadrados y cuenta con una población aproximada de 2028 habitantes, a los que se conoce con el gentilicio de maellano.
Comprende las entidades de población de Maella.
Maella se encuentra ubicada sobre el cauce del Río Matarraña, que divide el municipio en dos.
La primera presencia humana en el término municipal se localiza en el año 6000 a.C. en La Costalena, y más tarde en el Tossal Gort.
Domina el poblado el Castillo de los Ariño y Almazán, en estado de ruina ya que fue destruido en la batalla de Maella en 1838. Junto al castillo se edificó la Iglesia de San Esteban, separados ambos por un portal que cerraba la población, y sobre el que había una pasarela elevada que los comunicaba.
La Iglesia de Santa María acogió a los frailes Franciscanos al ser expulsados del Monasterio de Santa Susana, fueron acogidos en este recinto, que fue convertido en convento, y ampliarion el templo.
Llaman la atención los 48 metros de altura de la Torre del Reloj que se localiza en el edificio que fue palacio del Conde de Aranda y luego Ayuntamiento, con ciertas reminiscencias del mudéjar.
En el año 1921 fue levantada en el barrio de San Sebastián la única plaza de toros de piedra de la comarca, con un aforo para unas dos mil personas. En ella se celebran diversas corridas y encierros de vaquillas, coincidiendo con las fiestas mayores.
En su término se encuentran la Ermita de Santa Bárbara y la ermita del Cristo de la Zarza. Si pasamos por Maella oiremos hablar catalán y podremos contemplar el museo de la casa natal de Pablo Gargallo, célebre escultor aragonés.
En la carretera hacia Fabara encontramos la ermita del Cristo de la Zarza, y las ruinas del Monasterio de Santa Susana, del que se conservan la capilla y la hermosa torre.
En coche, desde Zaragoza se llega por la carretera N-II o por la autopista AP-2, en dirección a Fraga, tomando la carretera A-230 en el desvío de Bujaraloz. Otra posibilidad es coger la N-232 hasta Quinto, donde se continúa por la A-221 hasta Chiprana, para seguir hasta Caspe. Desde Caspe, continúar por la A-221 hacia Maella.
En tren,
Renfe.
La primera presencia humana en el término municipal se localiza en La Costalena, y se produjo en circunstancias climáticas de la transición Boreal-Atlántico, en el año 6000 a.C.
En el siglo III a.C. se asentó sobre un montículo en el Tossal Gort, un importante poblado indígena. La ocupación se prolongó hasta la época tardo romana del siglo IV d.C.
En el verano de 1404 Martin I el Humano celebró Cortes en Maella, en el recinto de la Iglesia de San Esteban. Años más tarde, en 1423, se convocaron de nuevo Cortes en Maella; fueron las primeras en la historia de Aragón que se convocaban en ausencia de rey.
Durante la Guerra de Sucesión entre Carlos VI y Felipe V, Maella luchó al lado de Felipe V, quien le concedió el título de fidelísima, y le otorgó el derecho a incorporar en su escudo la flor de Lis.
La leyenda cuenta como el señor habitante del castillo mantenía a la población en un estado de continuo descontento como consecuencia de la opresión. En este ambiente, agitado por la injusticia del poderoso terrateniente se fraguó una rebelión encabezada por un apuesto joven campesino.
Esta rebelión acabó derivando en terrible lucha con resultado favorable al Señor, quién decidió condenar a muerte en la horca al valiente joven cabecilla. La ejecución se llevaría a cabo en el Tossal de les Forques, lugar en el que eran ejectuados los reos condenados a muerte, de ahí su nombre, que todavía se conserva en la actualidad.
La amada maellana novia del muchacho, presa del miedo por perder a su enamorado, se vió obligada a intervenir suplicando al señor del castillo la vida de su prometido.
El Señor, cautivado ante el valiente y decido gesto de la joven y, ante todo, por su extraordinaria belleza se vió impulsado a pedir la mano de la doncella a cambio de la vida de su novio. La joven, habiendo reflexionado las palabras del señor, tuvo a bien jugar con estas y voluntariamente confundir la mano en matrimonio con su propia mano, por lo que decidió cortar su mano y hacérsela llegar al señor dueño del castillo, quien asombrado ante el acto de heroicidad protagonizado por la jover maellana y haciendo honor a su palabra, dió la orden de liberar al joven y amnistiar a todos los habitantes de la villa.
De ser cierta esta leyenda, el nombre de la villa haría referencia a este acontecimiento: Maella - Ma d`ella - mano de ella.
Campo de plata y en él una mano de carnación entre dos flores de lis situadas en los cantones diestro y siniestro.