La localidad de Tarazona pertenece a la Comarca de Tarazona y el Moncayo y está situada a 85 Km. de Zaragoza y 480 metros de altitud.
Su término tiene una superficie de 244 kilómetros cuadrados y cuenta con una población aproximada de 11131 habitantes, a los que se conoce con el gentilicio de turiasonense.
Comprende las entidades de población de Tarazona, Cunchillos, Torres de Montecierzo y Tórtoles.
Se encuentra en el valle medio del Río Queiles, encrucijada de caminos entre las comunidades autónomas de Castilla León, La Rioja y Navarra.
Turiaso fue municipio romano, y en su solar se asentaron sucesivamente visigodos, musulmanes, judíos y cristianos conviertiendo a Tarazona en uno de los lugares más emblemáticos de Aragón.
La expansión del caserío hacia la vega del Queiles y la situación de frontera militar con Castilla y Navarra definieron, desde tiempos medievales, su carasterístico entramado urbano de barrios altos, caserones, callejas, arquillos y pasadizos.
La ciudad posee un notable conjunto de edificios de gran riqueza histórica, cultural y artística. El casco histórico de Tarazona fue declarado conjunto histórico artístico en 1965.
Entre las construcciones de carácter religioso cabe destacar la Catedral de Nuestra Señora de la Huerta del siglo XIII, el Santuario de la Virgen del Río del siglo XVII, la Iglesia de Santa María Magdalena del siglo XIII, el Convento de Nuestra Señora de la Concepción del siglo XVI, la Iglesia de San Miguel Arcángel del siglo XVI, la antigua Iglesia de San Atilano del siglo XVIII, el antiguo convento y la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced del siglo XVII, la Iglesia de San Vicente Mártir, actual Hogar Doz, del siglo XVII, el antiguo convento y la Iglesia de San Francisco del siglo XV, el Convento de las Carmelitas de San Joaquín del siglo XVII, el Convento de las Carmelitas de Santa Ana del siglo XVII, la Ermita de San Juan, de origen medieval, el Convento del Carmen del siglo XVII.
Entre los edificios civiles caben destacar, el Palacio y Jardines de Eguarás del siglo XVI, la octogonal Plaza de Toros Vieja del siglo XVIII, el Palacio Episcopal del siglo XVI es un conjunto de edificios construido en sillería y ladrillo, y está asentado en los mismo solares en que estuvo la antigua fortaleza medieval, la Casa Consistorial del siglo XVI y el Teatro de Bellas Artes del siglo XX.
Por su belleza e interés histórico destacan también en esta localidad las Casas Voladas, las murallas, el barrio judío y la casa de Linares del siglo XVI.
En los barrios periféricos de Tarazona deben destacarse también la Mezquita de Tórtoles del siglo XV, transformada posteriormente en iglesia, y la iglesia de Nuestra Señora de la Anunciación, tambien de Tórtoles, así como la iglesia de San Miguel, en Cunchillos.
La riqueza patrimonial de Tarazona se completa perfectamente con un entrono lleno de atractivos: la Sierra del Moncayo, protegida desde 1978 bajo la figura de Parque Natural, el idílico paraje del Monasterio de Veruela y las muestras de tradición constructiva mudéjar de los pueblos de la comarca.
Desde Zaragoza por la carretera N-232 y desvío por la N-122, dirección Soria, o bien por la AP-68 (salidas Borja o Tu). Desde Pamplona N-121 o bien AP-68, salida Tu.
En autobús, líneas regulares de
Therpasa y
Autobuses Conda.
Según la leyenda Tarazona fue edificada por Túbal y Caín y reedificada por Hércules, y así figura en el escudo de la ciudad, Tubal Cain me aedificavit, Hércules me reaedificavit.
En época de los íberos la ciudad de Triaso estaría reducida al barrio del Cinto. Las calles son rectas y están rodeadas por una muralla que encerraba unas 3.5 Ha.
Con la conquista romana, Turiaso crece su perímetro urbano y se extiende hacia el Río Queiles y acuña su propia moneda. De la época romana se han encontrado restos de villae urbanas, mosaicos policromos y bicromos geométricos, cerámicas, algún ejemplo de escultura y sarcófagos.
Las invasiones del siglo III destruyen la parte baja de Tarazona y los supervivientes tienen que abandonar la parte baja de la ciudad y replegarse en la zona del Cinto.
En el siglo VI, Tarazona se convierte en una de las fortalezas más importantes de los visigodos frente a los vascones. Su fisonomia urbana era similar a la ciudad bajoimperial romana, aunque muy marcada por su carácter militar y episcopal. La catedral visigoda se ubicaría en el actual templo de San Atilano o en el de la Magdalena, dentro del Cinto, al menos desde el año 449.
Hacia el año 714 es ocupada por los musulmanes y la ciudad crece notablemente. Se mantiene el barrio del Cinto como núcleo fundamental o medina y se crean dos arrabales; uno en el actual barrio de San Miguel y otro en la zona de la calle Alta Merced. La mezquita mayor pasaría a ocupar la catedral de los visigodos. Se desconoce la ubicación de la mozarabía, que debió de ser importante hasta que en el año 878 se trasladan a Tu, con lo que Tarazona sufre una importante regresión demográfica. Los judíos estaban instalados en la llamada judería vieja.
En el año 1119 la ciudad era reconquistada por Alfonso I el Batallador y dos años más tarde se procedía a la fijación de los límites de su obispado. A la muerte del Alfonso I el Batallador, Alfonso VII de Castilla ocupó Tarazona y otras ciudades aragonesas, volviendo poco después nuevamente a manos aragonesas. Dada su su posición fronteriza con los reinos de Castilla y Navarra, Tarazona sufrió diversas ocupaciones a lo largo de la Edad Media.
Tras la reconquista, Tarazona recibe un número importante de repobladores, y los musulmanes vencidos se retiraron a un barrio alejado llamado Tórtoles, la judería se situaba al norte del recinto amurallado y los cristianos crecen hasta desbordar el núcleo primitivo, descendiendo la ciudad hasta el llano.
Se crean dos barrios nuevos, uno en la calle Mayor y otro envolviendo al arrabal de San Miguel. Los judíos extienden su barrio mezclándose con los cristianos en la llamada judería nueva. El mercado se sitúa en la plaza de la Magdalena, cuya iglesia se convierte en catedral provisional. Se construye a mediados del siglo XII la catedral nueva al otro lado del rio. Los musulmanes quedan instalados fuera de la muralla pero junto al Cinto, en el barrio de San Juan.
La población disminuye en el siglo XIV como consecuencia de las guerras y las pestes, pero vuelve a recuperarse en el siglo XV. Su posición defensiva fronteriza con Castilla tuvo gran importancia hasta la unión de las dos Coronas.
El siglo XVI supone un despegue demográfico y económico para la ciudad, se fundan numerosos conventos y florecen de forma decisiva las artes en la ciudad. En la revuelta de Antonio Pérez, secretario de Felipe II, se puso la ciudad de parte del monarca. La reunión de las Cortes en Tarazona en 1592 acabaron con los Fueros de Aragón.
La expulsión de los moriscos supuso una importante pérdida para Tarazona, incluso algunos pueblos del valle del Queiles quedaron abandonados.
Felipe V recompensó a Tarazona por su fidelidad en la [_GuerradeSucesión_], concediéndole en 1707 una serie de privilegios. El siglo XVIII ve empobrecerse a la ciudad, agobiada por las constantes contribuciones a que la sometieron los monarcas de la casa de Borbón. En la segunda mitad del siglo hay una revitalización de la ciudad, que a fines del XVIII es la segunda en población en Aragón tras Zaragoza.
En la Guerra de la Independencia las tropas francesas ocupan Tarazona, de la que había huido el gobernador militar de la plaza. La ciudad de Tarazona envió un representante a las Cortes de Cádiz para defender la Constitución. Tras la guerra, Tarazona va a verse decididamente implicada en un lento pero progresivo proceso de industrialización.
Con la reforma del Estado de 1833, Tarazona queda incorporada a la provincia de Zaragoza. Se amplía notablemente el casco urbano y se construyen numerosas fábricas e industrias, pero poco a poco va perdiendo su función administrativa en favor de la capital.
De azul, con un castillo aterrazado, cuya torre homenaje tiene una vid bifurcada cargada de racimos de su color, surmontada por una flor de lis. Le ladean dos escudetes que llevan los cuatro palos gules de Aragón. En la bordura, esta leyenda: Tubal-Caín me aedificavit, Hércules me reaedificavit, a los lados. Arriba, Victris y debajo, Fidelissima Tvriaso. Sobre el todo la corona Coronela.