
La localidad de Uncastillo pertenece a la Comarca de las Cinco Villas y está situada a 115 Km. de Zaragoza y 601 metros de altitud.
Su término tiene una superficie de 230.9 kilómetros cuadrados y cuenta con una población aproximada de 781 habitantes, a los que se conoce con el gentilicio de uncastillero.
Comprende las entidades de población de Uncastillo.
Uncastillo es un bello municipio del prepirineo aragonés, que conforma un conjunto histórico artístico de primera categoría, que fue declarado Conjunto Histórico Artístico en el año 1966.
El término municipal linda por el norte con los de Sos del Rey Católico, Petilla de Aragón, Isuerre y Lobera de Onsella; por el este con Luesia y Biota; por el sur con Biota, Sádaba y Layana; y por el oeste con Sádaba, Castiliscar y Sos del Rey Católico.
Dominando el caserío, en lo más alto de la Peña Ayllón, encontramos los restos de su Castillo, conjunto amurallado del que se conserva la Torre del Homenaje, de la segunda mitad del siglo XIII, hoy habilitada como museo, y el palacio levantado por orden de Pedro IV a mediados del siglo XIV con torre adosada.
El casco urbano conserva todo el sabor medieval, y en él encontramos numerosas casas palaciegas, románicas y renacentistas, edificaciones típicas aragonesas, como la Casa Consistorial, magnífico edificio renacentista del siglo XV; el Palacio de Martín el Humano, de estilo gótico y también conocido como la Lonjeta; y la Lonja Medieval.
Paseando por las empinadas calles de la localidad encontramos una de sus joyas arquitectónicas, la Iglesia de Santa María la Mayor, de la primera mitad del siglo XII y uno de los mejores ejemplos del románico. Destacan los capiteles de su ábside, su hermosa portada, la torre fortaleza y un fabuloso claustro gótico-renacentista de mitad del siglo XVI.
De obligada visita son también la iglesia de San Martín de Tours, de orígenes románicos aunque reconstruida en el siglo XVI, hoy transformada en Centro de Interpretación del Arte Románico; la Iglesia de San Andrés, edificada por iniciativa del obispo Pedro del Frago y Garcés, en cuyo interior se conservan interesantes pinturas murales del siglo XVI; la Iglesia de San Miguel, románica, cuya portada fue vendida al Museo de Boston en 1915; la Iglesia de San Juan, levantada sobre una necrópolis medieval, alberga pinturas murales de época románica; y la Iglesia de San Felices, obra románica en la que sobresalen las esculturas de sus dos portadas, y que posee una interesante cripta.
Interesantes son también los restos de la Iglesia de San Lorenzo, templo románico con origen templario.
El Pozo del Hielo ubicado a pie de la carretera que conduce a Sos, recientemente restaurado.
En el término municipal de Uncastillo se levantaban unas 55 ermitas, de las que hoy podemos admirar las ermitas de San Andrés, la Virgen de San Cristóbal o la Virgen de los Bañales, excelentes ejemplos de la arquitectura popular de las Altas Cinco Villas.
En el actual despoblado de Sibirana, en la cuenca del río Arba de Luesia, sobre un escarpado rocoso, se levanta el Castillo de Sibirana. En su término existen otras edificaciones que tuvieron carácter defensivo, entre ellas el Corral de Valdefunes, que todavía mantiene su aspecto de torreón, o el de Peñamira, hoy utilizadas con fines agropecuarios
Al sur de la localidad, en el camino de Uncastillo a Sádaba, se hallan los restos de la villa romana de Los Bañales, con el acueducto que llevaba agua a la villa desde el río Arba y que conserva 32 pilares, los baños y el foro romanos cuyas termas datan del siglo I.
En los alrededores se erige la ermita de Los Bañales, donde los pueblos de alrededor realizan una romería el último domingo de mayo, y en cuya construcción se utilizaron muchos restos de la ciudad romana.
Desde Zaragoza tomar la N-232 o la A-68 en dirección a Logroño hasta la salida de Alagón a unos 20 Km. de Zaragoza. Seguir por la A-126 hasta Tauste, otros 25 Km., y a continuación por la A-127 pasando por Ejea de los Caballeros hasta llegar a Sádaba, donde tomaremos desvío a la derecha hacia Uncastillo.
Se han encontrado diversos yacimientos arqueológicos desde la Edad de los Metales hasta la época romana, civilización que dominó toda la zona y que dejó su testimonio en la ciudad de los Bañales.
Bajo el dominio musulmán, las referencias escritas árabes sitúan a Unuh Qastil como enclave estratégico militar. Y ya en el año 921 el castillo estaba en posesión del rey pamplonés Sancho Garcés I (905-925) junto con otras plazas de la zona.
En la peña Aylló, sobre la que se alza el castro de Uncastillo, son visibles restos de orificios donde descansaban las estructuras de torres y cadalsos, dispuestos de forma estratégica. Uncastillo tuvo un peso decisivo como avanzada frente a la Marca Superior musulmana, y fue escenario de numerosas luchas hasta que las plazas enemigas cercanas fueron conquistadas.
Durante el reinado de Sancho III el Mayor (1004-1035) se consolidó la antigua frontera de los ríos Arbas, Onsella y Gállego; y se reconstruyeron y edificaron nuevos castillos, utilizando ya la piedra, como el de Uncastillo. Este monarca anexionó a Pamplona el Sobrarbe y la zona occidental del condado de la Ribagorza.
El Reino de Aragón comenzó su andadura con Ramiro I (1035-1064) tras su desvinculación del Reino de Pamplona. El monarca reforzó la frontera con nuevas construcciones defensivas en Uncastillo, Sos, Sibirana y Ruesta.
Durante el reinado de Sancho Ramírez (1064-1094) se inició el avance cristiano en la llanura de las Cinco Villas y fueron repoblados algunos lugares como Castiliscar, Biota o Luna.
Alfonso I el Batallador (1104-1134) fue quien dominó las últimas plazas musulmanas de la zona (Ejea y Tauste en 1105) Y culminó la reconquista del valle del Ebro. Esta expansión se vio favorecida por la debilidad del poder musulmán, fragmentado en reinos de taifas que pagaban muy bien su seguridad a los reyes cristianos.
Con el avance cristiano algunos castillos perdieron su valor ofensivo contra los musulmanes, aunque algunos, como el de Uncastillo, adquirieron una nueva dimensión estratégica en la frontera con Navarra.
El enfrentamiento entre los dos reinos se acentuó a partir del año 1135 y la fijación definitiva de las fronteras.
El apogeo de Uncastillo vino apoyado por el impulso que cobró a partir del siglo XII la Ruta Jacobea, con múltiples repercusiones no sólo desde el punto de vista religioso, sino también en los ámbitos social, económico, artístico y cultural. En este siglo XII tuvo lugar un gran desarrollo urbanístico paralelo a la construcción de iglesias.
A comienzos del siglo XIII, aunque desapareció el sistema de tenencias, Uncastillo, como villa de realengo, pudo seguir gozando de privilegios y comenzó a participar de forma activa en las Cortes.
En la Baja Edad Media comenzó el declive de toda la zona al desplazarse los intereses de la Corona hacia otras áreas geográficas y, finalmente, con la unificación de los distintos reinos cristianos llevada a cabo por los Reyes Católicos.
A mediados del siglo XVI Uncastillo vive un nuevo florecimiento, volviendo a vivir momentos de esplendor económico y cultural. Nuevas construcciones monumentales como el Ayuntamiento confirman este renacimiento. En 1543 fue fundado un Estudio de Artes que tuvo su origen probablemente en el Studium de Gramática existente en el siglo XII.