
El tradicional encierro de reses bravas andando de Novallas consiste en conducir los animales al paso hasta la población.
El día 15 de Septiembre, día siguiente a la fiesta mayor, todos los vecinos y gentes de las localidades próximas iban al campo a esperar la llegada de los toros.
Con antelación unas personas del pueblo voluntarias formaban una comisión encargada de visitar distintas ganaderías para comprar los toros y esas mismas personas solían ir de casa en casa pidiendo aportaciones para dicha compra.
Comprados todos los toros, normalmente dos o tres, el día anterior al encierro se llevaban desde la ganadería hasta el corral conocido como corral de la ciudad, que pertenecía al Ayuntamiento de Tarazona. A dicho corral, situado a dos kilómetros de Novallas, acudían los mozos y pasaban la noche esperando que al hacerse de día emprendieran la marcha hasta el término denominado Cofre o Churlán.
A las nueve de la mañana era el momento más esperado, porque desde allí los toros arropados por seis cabestros y caballos se dirigían hacia el pueblo. Los vecinos y visitantes se situaban a los lados del camino, cerros y árboles próximos para verlos pasar. Unos metros antes de la entrada al pueblo se les arreaba para que su entrada fuera más espectacular y para que los más valientes se lucieran.
Encerrados los toros, las gentes iban a los toneles y cantinas dónde, haciendo gala de la hospitalidad, almorzaban e invitaban a los visitantes.
Esta fiesta tuvo su continuidad hasta el estallido de la Guerra Civil.
Actualmente se ha recuperado la tradición y se vuelve a celebrar el encierro, aunque con vacas en lugar de toros. La noche del día 14 de Septiembre muy poca gente duerme en el pueblo. Después del baile, los jóvenes y no tan jóvenes se dirigen hacia el lugar a donde llegarán las vacas.
La espera se ameniza con comida y bebida aportada por las peñas.
Hacia las ocho de la mañana llegan las vacas, cabestros y caballos, que se desencajonan para que se tranquilicen ante la atenta mirada de la multitud. A las nueve de la mañana, momento esperado por todos, un cohete anuncia que están en el campo, en altos y caminos, así como los que esperan en el pueblo el comienzo del encierro.