
El día 10 de Julio, festividad de San Cristobal, patrón de los conductores, el centro del casco urbano de Caspe lo ocupan los vehículos rodados.
El párroco se coloca frente a la puerta del Ayuntamiento y se dedica a dar hisopazos a todos los coches y, sobre todo, camiones que copan las calles que conducen hasta la Plaza Mayor.
Además de la bendición de los automóviles, se lleva a cabo la fiesta de la Espuma.