El 25 de julio, día de las fiestas mayores de Longás en honor a Santo Domingo, día que lleva a los habitantes a subir en romeria a la ermita de Santo Domingo, donde se asiste a la misa y se bendice el monte. Luego, se les pasa el "gancho" el cual purifica a cada asistente. Era fé del pueblo que aquel que tuviese que pedir algo al santo, una sanación, curación, etc., tenía que subir ese día descalzo desde Longás hasta la ermita, y así el santo, con esa penitencia, le podía conceder la petición del creyente.